N o entiendo a la vida, a la gente; a las cosas que pasan, a las que no. Entendía, sí, porque intentaba entender. Me esforzaba y en cada esfuerzo se iba un pedacito de mí. A hora hay solo, ecos de esfuerzos e intentos. Ya no pienso hasta que se me incendia la cabeza tratando de comprender las acciones, las palabras, las intenciones. Dejo ser. Y se me va esa muchacha, la que era, la que hacía de más por los demás. No la extraño. Con ella se van los llantos y los desvelos por lograr entender lo que no debía. Por saber de más, por escarbar siempre a los otros, por no poder ver solo la superficie. Se me va, se me escapa de las manos, la pierdo, pero no la persigo. Por fin la dejo en libertad.
Un conjunto de células, carne y hueso; soy las sobras de lo que fui, los restos que mi pasado dejó sobrevivir. Soy un problema andante, una tormenta que se sostiene con lágrimas o un huracán hecho con las cenizas de las partes de mi que se queman cuando me miran con lástima. ¿Quién soy? Si no soy la misma de ayer, si no seré la misma de hoy, si no estoy segura de si mañana seré. ¿Quién fui? Si no me recuerdo porque me escondía en las noches debajo de mi almohada, si no pensaba en mí para no lastimar a mi corazón que se quedaba sin ganas. ¿Quién seré? Si me destruye la incertidumbre que desde hace mucho tiempo me acompaña, y también el cansancio que me da pensar en mi futuro y los pecados que me dan migraña. Lo único que sé que soy, es que no soy lo que seré. Sé que los muertos no pueden volver. Sé que me veo al espejo y no me reconozco. Sé que odio como se ve mi reflejo y que tener que verlo me parece tedioso. Sé ...
Soy una etapa, voy de paso por donde caiga. Llego , revoloteo, pongo todo de cabeza y después me alejo. Te presto de mi tiempo, doy amor, arreglo; arruino lo que ya estaba descompuesto, descompongo lo completo; completo lo incompleto con lo que tengo y si no tengo me lo arranco del cuerpo con la punta de mis dedos. Soy una etapa, no me quedo. Camino por tu pasado y reacomodo tus recuerdos, abrazo tus fracturas hasta que sanen por completo, le doy risa a tus tragedias y llanto a la nostalgia que te da cuando te dejo. Dejo un pedacito de mí en cada persona a la que abandono y con lo que sobra hago un rastro, por si me necesitan cuando no saben a dónde ir y recuerdan que su único refugio siempre fueron mis abrazos. Soy una etapa, voy de paso por donde caiga y a veces quisiera caer en mi propio camino para ayudarme como sé que nadie ha podido y abrazarme cuando sienta que mis fracturas ya no sanan.
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